miércoles, 20 de noviembre de 2013

La adolescencia y juventud de Carlitos Rivarola


     Hace unas semanas tuve la enorme alegría de encontrarme en Genova con Florencia Rivarola y su marido, Filippo Bennicelli, quienes muy cálidamente nos recibieron en su casa. Una mañana, revisando viejos recuerdos que Flor. tenía guardados, encontramos una página escrita a máquina por Carlitos, su padre, en el mes de diciembre del año 1988, y en la cual recuerda con mucha nostalgia los días de su adolescencia y juventud transcurridos entre 1920 y 1930, cuando Buenos Aires era "otro mundo", y que me parece apropiado transcribir aquí, sobre todo para todos aquellos que hemos llegado después y que  conocimos una ciudad distinta y para quienes siguen llegando, desconociendo tanto aquel primero como el nuestro.
 
     "  En mi juventud -en la tercera década de este siglo- (se refiere al siglo XX) nuestro país fue un lugar tranquilo y casi diría feliz, si bien en ese entonces, y creo que así siguió siendo, al decir nuestro país digo Buenos Aires, que es en realidad el símbolo o el extracto del país. En ese período se alejaba el recuerdo de la Primera Guerra Mundial (1914/18) y no se veía en el horizonte lo que vendría en la década siguiente, las posteriores que se sucedieron después de ella, como focos aislados de un incendio nunca extinguido. En esa década mía, pues, ya no hablábamos de la Gran Guerra, que era argumento de las novelas (Erich María Remarque) y de esporádicos éxitos del cine en blanco y negro.
 
     Buenos Aires, mi ciudad, era todavía la Gran Aldea, tranquila, sin sobresaltos, ni paros generales o sorpresivos. Teníamos todavía los tranvías con guarda y "motorman", en los que aquellos nos vendían los boletos en nuestros asientos y, en ocasiones especiales, ayudaban con galantería a subir a las señoras ancianas. También teníamos a Gardel y a los grandes desfiles del 25 de Mayo o del 9 de Julio.
 
     Entre los diez y los quince años podíamos andar en bicicleta por nuestro barrio de Palermo y hasta ir al colegio, en Rio Bamba y Viamonte en ese vehículo hecho tan bien para la medida del hombre. Por supuesto no había televisión y la radio estaba en pañales. El cine era cosa de los domingos....pero teníamos algo que ha ido perdiendo importancia, o categoría, o riqueza: teníamos tiempo, algo tan natural que no le dábamos su verdadero valor; pero para quien quisiera y supiera aprovecharlo, teníamos tiempo de leer, de pensar, de escribir, de dormir, de crecer.....tiempo de vivir....
 
     Nuestra ciudad era acogedora, con su mayoría de barrios con casas bajas, o de "altos y bajos", o de dos o tres pisos. El "centro" nos era casi desconocido, salvo cuando nos llevaban a comprar un traje en Harrods o Gath & Chaves. Al final de esa década el único rascacielo era el SAFICO y no existían todavía ni el Comega ni el Kavanag.....y a cada habitante de la ciudad le tocaban tantos metros cuadrados de superficie en calles y parques, y tantos metros cúbicos del buen aire, para respirar.
 
     En esos tiempos, no sabíamos lo que era un dólar, ni los telefonos automáticos. La "Unión Telefónica" era una empresa respetable y por el teléfono pedíamos el número a unas "señoritas" invisibles (siempre eran señoritas) muy amables. Y lo mismo pasaba con los reclamos: estábamos muy lejos de los fríos contestadores automáticos. Para hablar a mi casa se pedía "Palermo 41"...
 
      Había desperfectos y apagones de luz solamente en las grandes lluvias. Existían dos compañías rivales: la "Italo" y la "Chade"; en cambio la "Primitiva de Gas" era una sola.....pero en mi casa la cocina era de carbón. Los tranvías y el subte eran del "Anglo" y algunos del "Lacroze". En fin, podría seguir escribiendo muchas cosas de ese tiempo feliz en esos diez años que transcurrieron entre la "primaria" y la "secundaria", terminando con el ingreso en la Facultad.....
 
    Pero los años, y los meses, y los días son medidas de tiempo, y como tales, pasan y pasan. Por eso, todos juntos, se denominan "el pasado"..... "  

miércoles, 19 de junio de 2013

Los Rivarola genoveses


     Gloria Cucullu (de la 3a. generación de los Rivarola argentinos, en la rama de María Luisa Rivarola de Cucullu, la menor de los hijos de Enrique y Rita) recibió hace un tiempo las copias de una crónica más o menos contemporánea publicada en Chiavari sobre la historia del famoso Castillo Rivarola, sobre los orígenes del título de nobleza acordado a la familia y sobre de algunos de nuestros antepasados genoveses más conocidos, que le pareció que sería interesante de publicar en este blog destinado a las historias o relatos que nos son comunes a los Rivarola.
     El trabajo se titula "Los Rivarola. Su nobleza proviene de dos Emperadores" y comienza con el ya conocido relato del traslado de Guglielmo Rossi (conde de San Secondo) desde Parma a la Liguria en el año 1089, al haber sido despojado de su castillo de Rivarola por ser "gibelino", vale decir fiel al Emperador y contrario a los "güelfos", partidarios del papado, estableciendo otro sobre un elevado cerro en los confines del Condado de Lavagna que, en honor a aquel primero, también llamó de Rivarola,  adonde contrajo matrimonio con una de las hijas de Tedisio Fiesco,  conde de Lavagna, bastantes años más jóven que él, y allí fundó nuestra familia Rivarola.
    Parece ser que este Tedisio Fiesco, a la muerte de su yerno Guglielmo, no solamente ocupó este Castillo que se encontraba en poder de su viuda y de su hijo aun menor de edad, Franceso , sino que además lo destruyó, obligandolos a abandonar las montañas para trasladarse hacia la costa, probablemente al poblado de Chiavari, adonde permanecieron unos cuarenta años, hasta que en el año 1132 otro Guglielmo -hijo de Franceso- reedificó el Castillo con ayuda de los genoveses, para así poder enfrentar a los condes de Lavagna que estaban en guerra con Genova y que provocaban disturbios en uno de sus límites territoriales.
    Más de tres siglos desde entonces, en el año 1490, el futuro Emperador Massimiliano (1) se alojó en lo de los Rivarola y les concedió la posibilidad de agregar al blasón de la familia, además del león sobre un fondo bermellón, el águila con corona, privilegio exclusivo de la nobleza, transformándose así en Condes Palatinos (2). Cuarenta años más tarde, el 15 de abril de 1533, el Emperador Carlo V confirmó ese privilegio concedido a la familia, en virtud de lo cual se los consideraba "familiares áulicos" (3).
    El relato que estamos referenciando prosigue señalando que por ese entonces, la vieja Chiavari estaba rodeada de fosos que impedían el acceso tanto a la ciudad como al Castillo, los que se extendían desde la actual Piazza del Tribunale hasta la Piazza delle Carrozze, y que al advenimiento de la artillería con su poder de fuego, esos fosos se tornaron inútiles, razón por la cual en 1521 se dispuso la venta de esos terrenos, "siendo los Rivarola quienes se llevaron la parte del león" y aun hoy en día una importante calle de Chiavari, justo en aquella zona, lleva el nombre de vía Rivarola.
                                                             
                                                                   
  
                                                                          (un Rivarola argentino en la via Rivarola)

      Ya comenzando con el relato de los Rivarola de actuación pública más relevante, se dice que tras muchos siglos de haber sido partidarios del Emperador, al cambiar las circunstancias políticas tambien tuvieron una relación muy estrecha con el Papa. Así encontramos en el siglo XVI a Giulio Rivarola, designado por el Papa Giulio III como Nuncio Apostólico en Portugal, y a Matteo Rivarola designado como Arzobispo de Genova en 1597.

        Me resulta extraño que este ausente de la crónica el nombre del primer Cardenal Rivarola, que fue Domenico (1575-1627), obispo de Aleria en Francia y luego Arzobispo titular de Nazaret, y de quien mi abuelo conservaba un retrato pintado nada menos que por Anton Van Dick, hoy en manos de los herederos de Chiquita y Pepe Rivarola, semejante al que actualmente se exhibe en el Portland Art Museum de esa ciudad de Oregón en los Es.Us.

                                               


    De quien sí se habla en el crónica que venimos referenciando es de otro Domenico Rivarola, que en el año 1636 fue designado medico del Papa Urbano VIII y que se indica que acumuló un importante patrimonio a tal punto que en su testamento dispuso que con las rentas de ese patrimonio fueran becados dos estudiantes de Siena, que serían designados por sus descendientes en Chiavari.

     En 1730 encontramos a Agostino Rivarola como obispo de Albenga, una diócesis de la Liguria cercana a la frontera con Francia, mientras que en el año 1741 otro Domenico Rivarola estuvo al frente de los rebeldes corsos que, financiados por el rey de Cerdeña, Carlo Emanuele III, se enfrentaron a la República de Genova, en lo que constituye la única excepción en la familia que siempre estuvo ligada a "la Dominante" como se designaba a Genova, la Dominante de los Mares. (4)

     Muchos son, prosigue el relato, los nombres de los Rivarola que en el siglo XVIII se distinguieron tanto en el ámbito civil como religioso, siendo el más conocido Stefano B. Rivarola, que fue designado como Embajador de la República de Genova ante la Corte de su Majestad el Zar de Rusia Ivan III, para lo cual debió trasladarse a San Petesburgo. Este mismo Stefano fue el fundador de la Sociedad Económica de Chiavari, una conocida institución cultural que cuenta con una muy rica biblioteca, que aun existe, y cuya primera sede estaba en el Palacio de Stefano, en via Rivarola.

     Stefano B. Rivarola era un personaje multifacetico, abierto a todas las novedades provenientes tanto de Italia como desde el exterior; regresando una vez de Paris, adonde había reparado en unas sillas "livianas" que pesaban solamente 10 kilos, mientras las normales, estilo rococó, no bajaban de los 20, propuso hacer una competencia entre los artesanos de su ciudad para encontrar al que hiciera la silla más liviana, resultando ganador un tal Giuseppe Descalzo, llamado "o campanin" -porque los respaldos de sus sillas se asemejaban a pequeños campanarios- quien fabricó una silla que pesaba menos de un kilo, y que fue el comienzo de la fabricación masiva de estas sillas que hizo a la ciudad de Chiavari famosa en todo el mundo, ya que desde allí se las llevaban -como souvenirs- los grandes personajes de la epoca, cuando regresaban a sus lugares luego de unas buenas vacaciones estivales o invernales en la costa ligur.

      Otra personalidad destacada entre los Rivarola fue el Cardenal Agostino (1758-1842), quien fue gobernador del Estado Pontificio de San Severino y que cuando los revolucionarios franceses olcuparon la región de Le Marche fue detenido y estuvo seis meses en la cárcel de Pescara. Luego de la restauración participó de tres complicados Cónclaves, los que condujeron a las sucesivas elecciones de León XII, Pio VIII y Gregorio XVI, en elecciones nada simples toda vez que el Archiduque de Austria -personaje político de suma importancia en esa epoca- quería imponer un candidato que fuese afín a su política del "diktat". Fue el cardenal Rivarola quien volcaba cuidadosamente el resultado de cada votación en registros que hoy en día se conservan en un Museo de la Sociedad Económica de Chiavari.

        Bajo el Papado de Pio VIII. el Cardenal Rivarola se hizo cargo del gobierno de la ciudad de Casena y luego enviado a Ravena con poder sobre toda la región de la Romagna, siendo durante su gobierno que se llevó a cabo el proceso judicial que condenó a cientos de "carboneros" a distintas penas (5) En 1826 regresó a Roma, adonde se le encomendó la gestión relacionada con el Agua y las Calles (6).

       Concluye el relato señalando que ya a fines del siglo XVIII se dio inicio al proceso histórico de la perdida de importancia de la vida política de los Rivarola de Chiavari, mientras que todavía se encuentra a descendientes de esta familia, aunque ya no haya descendencia noble, tanto en Genova como en Sicilia.

                                                            ***************************

  (1) Maximiliano I de Austria, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico entre el 1493 y 1519, padre -entre otros- de Felipe "el Hermoso" esposo de Juana "la Loca" y ambos a su vez los padres de Carlos V que fue quien sucedió a su abuelo como Emperador.
(2) La principal función de los Condes Palatinos era la de conceder o denegar los recursos que se interponían para ser resueltos por el Emperador, de manera que contaban con una suerte de "llave" respecto de los asuntos que llegaban o no al conocimiento de aquel, lo cual sin duda les dotaba de una enorme cuota de poder.
(3) perteneciente a la Corte; al Palacio Imperial.
(4) Este personaje -Domenico- no sería extraño que fuese el padre de la bella Margaretta, la frustrada novia de Napoleón Bonaparte según otro de los relatos que se incluyen -antes- en este blog
(5) Este movimiento revolucionario, con ideas liberales, pretendía la unificación de toda Italia y la desaparición de los Estados Pontificios.
(6) Ciudad en la cual encontró la muerte en un atentado del que fue víctima en el año 1842, al impactar una bomba en el carruaje en el que trasportaba, con toda seguridad como represalia o venganza a su actuaciones en contra de los carboneros de la Romagna.

jueves, 6 de diciembre de 2012

El 29 S .-



Dado que es en esa forma como se designa últimamente a las fechas que, por alguna razón, se transforman en importantes, creo que para la familia Rivarola el 29 de septiembre pasado fue toda una fecha, ya que después de más de quince años pudimos volver a reunirnos una gran cantidad de los descendientes de Enrique y Rita.-

La cita fue en el Colegio del Salvador, en Buenos Aires, adonde fuimos cálidamente recibidos por Agustín R. (1962), sacerdote jesuita que actualmente allí desempeña sus tareas pedagógicas y espirituales, previo haber celebrado una misa en la Iglesia contigua, en donde recordamos a todos aquellos miembros de esta querida familia que ya no están, físicamente, a nuestro lado.

Fue realmente muy emotivo cuando, en el momento que en las misas se destina a rezar especialmente por los difuntos, Agustín nos llamó a varios de nosotros para que, desde el altar, dijéramos en voz alta los nombres de todos aquellos que estarán siempre presentes en nuestro recuerdo, y que así -con toda seguridad- se debieron acercar a nuestro lado para también ellos poder participar -de alguna manera- del encuentro familiar.

Después, ya en el colegio, todo fue un gran jolgorio. El salón en donde nos reunimos estaba repleto de caras sonrientes, de todas las edades, algunas que no veíamos desde mucho tiempo, mezcladas con otras -más o mucho más jóvenes- muy parecidas a las nuestras de cuando teníamos esos mismos años.....hace ya muchos años.

En la entrada al lugar, Verónica R. (1963) había preparado unas coloridas carteleras exhibiendo a grandes rasgos, las diferentes secuencias generacionales de las distintas ramas en que se fue extendiendo la familia, mientras nos entregaban unos cartelitos muy bien diseñados, que identificaba a cada rama con un color propio, y permitía ir colocando los nombres no solo de su portador sino también de sus sucesivos ascendientes en linea directa, de modo de poder saber inmediatamente, quienes éramos y a cual de las líneas pertenecíamos.

Después de algunas idas y venidas previas, habíamos acordado finalmente que el almuerzo sería "a la canasta", de modo que todos nos fuimos ubicando en diferentes mesas, para comenzar a degustar todo aquello que habíamos llevado no solamente para nuestro propio sustento, sino también para compartir con aquellos que teníamos a nuestro lado, mientras que un calificado "tribunal" compuesto por Alejandro Arana R. (1958) y Francisco R. (1982) se dedicaban a la "ingrata" tarea de tener que elegir al mejor de los manjares, tanto de la especialidad salada como dulce, para hacer a su creador o creadora merecedor del premio "Rita Verdaguer de Rivarola", que finalmente y luego de una muy reñida competencia, le fue adjudicado a Rita (1934) y "Cuca" (1940) Nolfi, de la rama de Rita R. de Belsunce.

Algo más tarde, Ignacio R. (1966) nos hizo una impactante e hilarante explicación audiovisual de algunos acontecimientos de nuestra común historia familiar, ocurridos allá en la lejana Liguria, como para no abandonar el clima festivo que todos vivíamos, y después de algunas palabras que me pidieron que dijera, que fueron fundamentalmente de agradecimiento a todos en general y a quienes más habían colaborado para hacer posible ese encuentro, Verónica R. y Virginia de Nevares R. (1956), les cedimos la palabra a cuatro representantes, de los mayores, de cada una de las ramas que mantienen descendientes.

Así, Gloria Cucullu de Murmis (1932) -de la rama de María Luisa R.- ; Roberto Rocca Durañona (1936) -de la rama de Lola R.-; César García Belsunce ( 1927) - de la rama de Rita R.-; y Raul "Puzzy" R.(1928) -de la rama de Rodolfo- fueron desgranando recuerdos y anécdotas familiares, fundamentalmente para conocimiento de las generaciones más jóvenes, relacionadas con varios de aquellos que nos han precedido en el camino, consolidando una personalidad familiar que nos es propia, y que ellos no pudieron llegar a conocer.

De las tres personas de mayor edad de todas las ramas de la familia, se encontraban presentes dos: Ana María "Chiquita" Luro R. (1921) y Horacio García Belsunce (1924), ya que María Helena "Malelé" R. (1920) que es actualmente la mayor de todos, no pudo venir por razones de salud. Pero Horacio G.B., en su carácter del mayor de los varones, en forma totalmente espontánea nos dijo unas lindísimas palabras, mientras que Guillermo R. (1938) -de la línea primogénita de la familia, la de Mario R.- con términos muy emocionados agradeció las palabras que se habían dicho respecto de su abuelo Mario.

A continuación fueron recibidos en forma muy cálida, dos miembros de nuestra original familia Rivarola italiana, pero cuyos antepasados se radicaron en el Paraguay, quienes junto a sus esposas quisieron participar de este encuentro del cual se sintieron parte integrante, y tuvieron para con nosotros -su parentela argentina- palabras muy sentidas y cariñosas.

Teniendo en cuenta que no fue posible localizar el album que se iniciara en la familia en el año 1929, en oportunidad de producirse el primer encuentro, resolvimos comenzar con uno nuevo que, conforme a lo que se había dispuesto aquella primera vez, debía ser conservado "en todo tiempo futuro, por el varón de más edad a quien corresponda usar en primer término el apellido Rivarola", el que por tales razones le fue entregado en custodia a Raul Rodolfo "Puzzy" R. luego de haber sido firmado por buena parte de los asistentes.

Finalmente salimos a un gran patio, contiguo al salón en donde estábamos reunidos, y en el que nos costó bastante poder juntarnos para una foto global, ya que las conversaciones entre los diferentes grupos se sucedían en forma ininterrumpida, pero en un momento dado logramos colocarnos todos, de alguna manera, delante de las cámaras que varios fotógrafos/as voluntariosos se animaron a disparar, y así quedó documentado este nuevo encuentro familiar que ha dejado -al menos en varios de nosotros- recuerdos que nos serán inolvidables.

        

 
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jueves, 20 de septiembre de 2012

Algo más sobre la casa de Coronel Diaz y Juncal

   En otra entrada a este mismo blogg, hemos publicado los recuerdos que para Carlitos Rivarola tuvo una visita que hizo a la Clinica del Sol, levantada en el lugar en donde estuvo la casa de su padre en la cual pasara toda su infancia y parte de su juventud.

 En el dibujo adjunto, que también debemos a su pluma -no en vano era muy buen arquitecto- ha procurado reconstruir el plano de las dos plantas que tenía esa casa, en gráfico que considero que completa sus cálidas reflexiones en torno de la misma.

   Del mismo modo, me parece que también resulta un buen complemento, tanto del texto del artículo como del gráfico que ahora incorporamos, las siguientes reflexiones que a raíz de la lectura de los recuerdos de su padre hiciera su hija Patricia desde La Cumbre (en Córdoba) adonde vive,  junto a no pocos adornos y muebles que provienen de esta casa.


      " El escritorio que encontraba a mi abuelo tantas mañanas muy tempranas, escribiendo y, como dice papá "escribiendo, pensando, pensando y escribiendo"....ese escritorio no estaba en la planta baja, sino en el primer piso, y eso lo sé porque miro muchas veces el plano que papá dibujó....y daba al jardín donde por la mañana salía el sol....y el roble con el que fueron hechas las "tablas y gavetas", tengo la suerte de tenerlo en mi casa....y hay un cajón a la derecha, que es doble, y todavía está lleno de las cosas de mi padre.

    Es imposible que mis recuerdos sean los de él, a menos que papá me haya relatado algunas cosas.....mientras papá "ve" casi al igual que Pepe la casa pero desde la Clínica del Sol, él hace referencia a un cuadro con un niño de pelo rubio y traje de pintor, al que le han puesto la paleta en la mano derecha y el pincel en la izquierda, como si fuera zurdo.....y sin poder imaginar que muchos años después, iba a tener una hija zurda, que vengo a ser yo....Y ese cuadro está ahora colgado en mi living, al lado de una foto lindísima de Clelia o María Enriqueta (no puedo saber de cual)...Es una foto realmente linda....además seguramente fue sacada por un artista  ( está firmada)....porque....no puedo llegar a explicar cuan linda es.

    También tengo un precioso retrato de la Abuelita pero de soltera, todavía no se había casado con mi abuelo....me hacía gracia cuando papá se paraba delante del cuadro y me decía "esa no es mi madre", obviamente lo decía en chiste, para volver a contarme por décima vez, que su mamá todavía no se había casado......Mi abuelo le regaló a la Abuelita un librito diminuto que parece de plata, pero no sé, no lo creo porque recién fui a mirarlo, pero es tan pequeño, que tuve que ir a buscar la lupa que tengo en mi mesa de luz para poder ver que decía....y son las fechas de nacimiento de los siete hijos....y en la tapa dice Nannina....y recién me doy cuenta que la lupa que usé, es la misma que papá había puesto en una vitrina junto al librito, en la última casa en que vivieron papá y mamá....yo en cambio, colgue el librito con una cinta finita desde la parte de atras del cuadro (con una chinche).....y además de quedar muy lindo, a mis nietas siempre les gustó el librito y mirar cada hojita y preguntarme que eran esa fechas....

    Papá está recorriendo con su memoria, un pasillo del primer piso, y llega hasta el cuarto del "mayor de los solteros", se queda mirando asombrado como se viste o Fernando o Eduardo o Pepe.....Muchos años después me cuenta que a los pies de la cama, colgado de la pared, siempre había estado colgado un cuadro de la Virgen con el Niño, al que hoy llaman la Virgen de Schöensttat....solo que en aquella época no existía con ese nombre, ya que papá nació en el 12, o sea antes de la Primera Guerra, y ese cuadro, al que llamaron "Mater ter Admirabilis" fue puesto en el Santuario de Schöenstatt en 1915, aunque el movimiento mariano comenzó en el 14. Con los años llamaron a esa Virgen, Nuestra Señora de Schöenstatt (justamente porque Schöenstatt queda en Alemania), siendo también Mater ter Admirábilis. Esta historia la supe años después, pero papá no tenía ni idea de donde había salido ese cuadro, que siempre estaba colgado a los piés de esa cama. Papá me lo regaló creo que en 1977, y a partir de ese día siempre estuvo colgado a los pies de mi cama, a pesar de tantas mudanzas....y ahora acá también ocupa el mismo lugar.

    Y de tanto mirar ese plano puedo bajar por la escalera principal, y aunque papá no lo dibujó, con su letra pone que allí estaba el gong.....que también me regalaron mis hermanas.....y tengo un cuadro del mismo tamaño con muchas fotos pegadas, supongo que por papá, y puedo ver un sector enorme en donde estaban las bibliotecas llenas de libros....Papá trajo a casa dos bibliotecas, pero hace tanto tiempo, que me parece que siempre estuvieron en casa....en casa de mis padres, claro, y también fue un regalo que me hicieron mis hermanas...........

    Nunca tuve palmeras, pero siempre tengo jazmines y rosas, y también madreselvas....estas últimas nunca faltan, viva donde viva....y los jazmines tampoco..........."


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jueves, 13 de septiembre de 2012

Rodolfo Alcides Rivarola


    Por Rodolfo de Nevares

    (de la 4ta. generación de descendientes de Enrique
      en la rama de Rodolfo por la línea de Rodolfo A. Rivarola,
       su abuelo)


         Rodolfo Alcides Rivarola murió el 5 de diciembre de 1935 (*), como consecuencia de una enfermedad llamada pénfigo, cuyo síntoma era la aparición de ampollas en el cuerpo, que si bien aparentemente eran indoloras, picaban y había que aliviar esa picazón con cremas. Hoy es curable; en aquellos tiempos no lo era y llevaba inexorablemente a la muerte.

               Dos años y ocho meses antes de morir se había enfermado y debió ser internado en el Sanatorio Marini; en ese momento era el Director del Hospital de Niños, y finalizaba así prematuramente su carrera como médico pediatra.

               Como él era socio fundador del Sanatorio, no debió pagar los costos correspondientes durante un tiempo. Agotado éste, las cuentas del hermano caído en desgracia las continuaron pagando sus hermanos Rivarola y sus cuñados Paz Mariño. Chapeau !

               Agotada también esta vía de pago, se decidió mudarlo a un departamento en la calle Paraguay, que no llegó a concretarse pues murió poco antes.

                Durante su internación en el cuarto No. 4, su mujer Elvira Paz vivía en el de al lado. Mientras tanto sus hijas Elvira y María Elena se instalaron en la casa de sus abuelos, Leocadio Paz y Carmen Mariño    Bascary, en la calle Montevideo entre Santa Fé y Arenales.

                 Cuando Rodolfo A. murió, Elvira Paz y sus hijas alquilaron un departamento en Rodriguez Peña 1351, 1er. piso, y luego, cuando se casó Elvira (hija), se mudaron a Viamonte 682.

                  El problema económico que surgió cuando Rodolfo A. murió, fue que él tenía un seguro en oro, cuya última cuota fue pagada por sus hermanos y cuñados en pesos. Cuando la compañía de seguros debió cumplir el contrato, lo hizo en pesos también. Ante esta circunstancia, Leocadio Paz (hijo) aconsejó no hacer un juicio a la compañía aseguradora, pues si bien podía ganarse, en el interín ¿de qué iban a vivir la viuda y sus hijas?

                Personalmente pienso que este asunto del oro y los pesos se debió a que en la crisis y la depresión del 30, se terminó la convertibilidad del peso y su consecuencia sobre los contratos en metálico fue inevitable.

                 Eduardo Paz, sobrino segundo de Elvira, les dio una mano, pues como militaba en el partido conservador y era un conspicuo dirigente, les consiguió por los años 40 una pensión que provenía de la Lotería. No era esto un jolgorio en las jubilaciones como el actual, pues Elvira Paz y sus hijas debieron ir las tres juntas en una oportunidad al Congreso a declarar los motivos por los cuales cobraban esa pensión.

                 Los años pasaron y las hijas casaderas de Rodolfo A. mejoraron su suerte. Se casaron con dos jóvenes distinguidos de la sociedad porteña, Jorge A. Peró Gayan y Guillermo F. de Nevares. No me corresponde hablar de mi padre, pero sí puedo afirmar que Jorge Peró era un hombre culto, inteligente, digno, y además, pintón.

                Rodolfo A. tenía además el talento de un poeta. Sus colegas le llamaban el médico poeta. Más adelante espero tener un tiempito y transcribirles los pocos poemas que me pasó Mamá, entre ellos uno que se llama Canto a la Patria, escrito para el 25 de Mayo de 1906, que obtuvo la medalla de oro del primer premio en el Certamen Literario de los Estudiantes, y que fue impreso en un cuadernillo.

                 En 1937, en el homenaje que se efectuó al descubrir la placa en la bóveda en la Recoleta, el Dr. Pedro Chutro en su discurso expresó
   
           " Rivarola, que descansas en paz, .... Naciste para las letras, pero obedeciendo a una vocación insospechada, te entregaste de lleno al estudio de la ciencia del dolor, en la que descollaste desde el primer día...."

          Es una gran pena que nuestra generación no haya tenido la oportunidad de conocer a Rodolfo A. Rivarola.

(*) a la edad de 49 años.

      

miércoles, 22 de agosto de 2012

Un pequeño hallazgo


   Por César A. García Belsunce
( de la 3a. generación de los descendientes
 de Enrique Rivarola, en la rama de su hija Rita)


       Revolviendo libros en mi biblioteca, encontré un folleto, editado en el año 2000 por el Colegio de Abogados de La Plata, escrito por Atilio Milanta " Rivarola y el 75 aniversario del Colegio de Abogados de La Plata ", que traza una semblanza de Enrique Esteban Rivarola, hermano de Rodolfo (*). Allí se hace referencia (pág. 27/8) a que con motivo del cumpleaños de Enrique en 1926 (**) Rodolfo le envió un "presente" (no se aclara si en prosa o en verso), donde le decía "soy más viejo que tú; tú eres mi vice", a lo que Enrique respondió con un poema, que dice:

             Ni en alta cumbre, ni en terreno bajo,
             sino en un llano de gentil belleza
             dos olivos levantan la cabeza,
             símbolo de paz y de trabajo.

             Crecen fértiles ramas de destajo,
              hay arrugas del tiempo en la corteza,
              y se descubre que a ceder empieza
              bajo el peso del fruto, cada gajo.

             " -Soy más viejo que tú, tú eres mi vice"-
             prorrumpe en el silencio el más frondoso.
             Y el que le sigue en crecimiento dice:

             "Viejos no somos, aunque tal parece
             que mientras brinda el fruto generoso,
             el árbol tiene edad, más no envejece". 

                                ¡ Es una muy linda expresión de amor fraterno. que bien vale la pena de incorporar al blog !!  


(*) ambos hijos de Enrique Rivarola y de Rita Verdaguer.
(**) Enrique cumplía 64 años y su hermano Rodolfo tenía 68.

lunes, 23 de julio de 2012

Algo más sobre el Rancho de Miramar


    Por Patricia Rivarola, (desde La Cumbre, en Córdoba)

    (de la 3a. generación de los descendientes de Enrique
      por la rama de Rodolfo y en la línea de Carlos)

     "Acabo de leer lo del Rancho y me acuerdo de estar mirándote a vos -Rodolfo- trepado al molino, de puro " de que se trata, que yo me opongo", ya que me parece que éramos bastante traviesos....y mientras vos estabas allá arriba del molino, Florencia estaba en el techo del cuartito de las bicicletas con la super idea de tirarse desde ahí al suelo....lo malo es que no me acuerdo si se tiró o no.....y tampoco me acuerdo como bajaste vos del molino.

     " Te tengo que contar la versión de papá de como compraron el Rancho ... fue entre Fernando, Eduardo, Pepe y papá, y en medio del remate, no se quien se lo quería llevar y a los tíos no les alcanzaba la plata, y uno de ellos dijo "ahora vuelvo, voy a pedir plata prestada", y así fue; al rato volvió y lograron comprar el Rancho, eso fue en el año 1944, en el año en que yo nacería en mayo.

     " Como el Rancho medía una manzana papá había hecho un precioso plano para cada uno, pero lo único que llegó a hacer fueron las casitas de la 24 y 5. El terreno del fondo del Rancho era el de Pepe, y ahi muchos años después Rafa hizo su famosa cancha de futbol, con su famoso mástil, y antes de cada partido tenía que venir Berta e izar la bandera color naranja.....se armaban por ejemplo partidos entre Mar del Plata y Miramar, y venían personajes importantes a la inauguración.

     " Ahh, y tengo un recuerdo fascinante de nosotros, de todo el grupo nuestro: resulta que se había muerto un Papa, no se cual, y nosotros estábamos en el rincón más alejado del Rancho, sentados a lo indio, formando una rueda y muertos de miedo de que al siguiente Papa se le ocurriese la mala idea de ponerse el nombre de Pedro II......y hasta que no nos vinieron a buscar para decirnos que ya " Habemus Papa ", salimos todos corriendo preguntando como se llamaba el nuevo, y recién ahí pudimos respirar tranquilos.

    " Yo tengo un libro escrito por un cordobés, que fue académico de la Academia Argentina de Letras, donde tuve la suerte de trabajar tantos años; bueno, este señor académico (Jorge Vocos Lescano) me regaló un libro dedicado a mí, llamado "El tiempo más hermoso", y en ese libro hay una situación casi exacta a la que vivimos nosotros aquel día, rezando para que el próximo Papa no se llamara Pedro.....parece que todos los de nuestra generación tuvimos el mismo miedo.

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    " ¿ Te acordas de cuando había temporal en la playa, y hacía frío, y no nos dejaban ir a la playa? Entonces nos íbamos a los caños de la calle 22 (*) y jugábamos horas allí ¿te acordas?.....Yo he sido como Rafa, amé Miramar  y amé el mar.....y me acuerdo perfectamente cuando Julio Caldelara nos llevaba a nadar bien hondo.....y retrocedo en el tiempo, y recuerdo que me sentaba en el suelo, al lado del bañero que estaba mirando el mar y a la gente y me enseñaba que si había viento norte, era mar bueno, y que solía cambiar el viento entre la una y las tres, y me enseñaba que si mirabas el horizonte y veías olitas lejanas, blancas, era que estaba por cambiar el viento cuando las olitas llegasen....y ahi refrescaba y el mar se ponía dudoso.....pero si nos tocaba una semana de viento norte sin cambiar, era un mar bueno espectacular....también me enseñaba adonde había posos y como llegar hasta el banco de arena....."

     " También recuerdo la pizzería que estaba enfrente al cine Astral....mi Dios....¡ que rica esa pizza chorreando queso, y te la daban envuelta en papel de ese gris de panadería, y si tenías plata te daban ¡ la Bidu !!!!....y ahí ( en la puerta del cine) estaba la pobre muda que cuidaba las bicis chillándonos con el pito. Me contó Anita (nuestra prima hermana) que Rodrigo le contó que cuando se murió fue un entierro lleno de miramarenses....pobre....yo le tenía mucho miedo"
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     " ¿ Te acordas cuando estaba por terminar el verano? Juntábamos monedas de donde fuere, todos, para ir a Mickey a pedir lo que no podíamos comprar en todo el verano, porque era caro: tipo la Copa Mickey, enorme, altísima...jaja....¡ que genial"

    " Las Brisas"...."Tia Berta" (para mayores)....."El Caracol"....."La Central"......el -nuevo- cine, el "Gran Rex" y los viejos, "el Atlántico" y "el Astral", de donde te sacaron y te mandaron a tu casa para que te cambies ya que estabas con alpargatas...y te pusieras zapatos, o sea, mocasines, que gracioso....me acabo de acordar!
   

   (*) se refiere a unos enormes caños que estaban destinados al agua corriente y que por entonces se encontraban a la vera de la calle 22, en la parte de atrás del Rancho.

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